Pintura mural

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Esta es la segunda vez que pinto un mural en una pared y me ha encantado la experiencia. Ha sido un encargo para la casa de un amigo, así que el tema lo han dado cerrado, partiendo de varias fotografías. Tenía la idea de pintar uno en una habitación infantil pero al final preferí realizar un cuadro grande y cuadrado, de metro y medio, porque yo soy de las que le gusta cambiar los muebles de sitio de vez en cuando.

Satisfecha del resultado, ahora toca reflexionar… Pintar en una pared tiene varias dificultades añadidas: primero que te tienes que desplazar al lugar donde lo vayas a realizar (y aparcar el coche!!!), la pintura que utilizas (acrílico, claro) tiene que estar fluida pero que no chorree, así que intento estar “atenta” a las mobile casino gotas que en cuadro las dejaría fluir sin dudarlo, se necesita una escalera para alcanzar las partes más altas y ya os digo que la amortizáis, no se cuantas veces la he subido… y por último el dolor de cuello con el que acabas 🙂  Otra de las cosas que me hace decantarme por un cuadro antes que una pintura mural, es el hecho de que si te cambias de vivienda, te lo puedes llevar o regalarlo. Voy a poner algunas de las fotos del proceso, pero reconozco que vista “in situ” me gusta mucho más.

En cuanto tenga alguna foto de la casa amueblada, la añadiré. Así se ve desde el comedor (está en período de obras, hay que entenderlo).

2 pensamientos en “Pintura mural

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